¿QUÉ HACE QUE PERDÁIS LA CONFIANZA EN OTRAS PERSONAS?

Jan 24 12
by Juan Martinez de Salinas

Según un reciente estudio, el 70% de los empleados desconfía de su empresa y de su jefe y a mí no me sorprende considerablemente este dato, aunque quizás el porcentaje me parece muy alto.
Cuando hablamos de confianza nos estamos refiriendo a algo que tiene cierta dosis de subjetividad porque se alimenta de las expectativas y creencias de una persona sobre otra u otras. Uno puede afirmar de forma rotunda que su mejor amigo jamás le traicionará y llega a esa afirmación por lo acontecido hasta el momento en esa relación de amistad. Sin embargo, en el futuro, las circunstancias pueden alterarse y cambiar, conllevando una rotura de esa confianza por múltiples circunstancias.
Las personas somos seres sociales y, por mucho que no queramos depender de nadie, siempre tenemos que confiar en otras personas para múltiples facetas de nuestras vidas personales y profesionales. No olvidemos que las personas que no confían en nadie no son de confianza ellos tampoco.
La vida es riesgo y a las personas con las que tener más o menos confianza las podemos elegir nosotros, tanto en el ámbito laboral como en el personal. El hecho de trabajar con varias personas a vuestro lado no supone en absoluto que os fieis de ellas y confiéis plenamente en ellas. Lo que pasa es que se llega a un nivel de entendimiento necesario para que el trato sea el correcto y fluido que hace que el trabajo en grupo sea el más óptimo. Sin embargo, puede ser que no exista buena sintonía como para confiar plenamente en ellas.
Por otro lado, opino que la confianza en otras personas es progresiva en el tiempo, es decir, se debe ir ganando con acciones y hechos que avalen que las otras personas son dignas de vuestra confianza. A veces nos dejamos llevar por las apariencias o por la intuición y nos podemos equivocar totalmente.
Cada uno de vosotros sois dueños de dar vuestra confianza y los más lógico es que pongáis diversos bloques de barreras y dejéis pasar a quien os apetezca. La confianza se gana con el trato y el roce del día a día. Aquellas personas que, sin apenas conoceros, os cuentan toda su vida como un libro abierto son peligrosas y deben haceros saltar todas las alarmas.
Independientemente de que se confíe bastante en otras personas siempre debemos estar con los pies en la tierra y ser realistas. La confianza se demuestra de forma mutua y en caso de que surjan malentendidos deben resolverse para que esa confianza no se resquebraje. De lo contrario, ya nada volverá a ser como hasta entonces. Antes que los demás, estáis vosotros mismos y cuando veáis comportamientos extraños de personas que son de vuestra confianza debéis estar a alerta. El ponerse en el lugar del otro siempre ayuda para darse cuenta de determinadas cosas que puede costar a simple vista comprenderlas.
Aquí se habla de que los trabajadores no confían en sus jefes y empresas, sin embargo, también deberíamos plantear la siguiente pregunta: ¿Cuántas empresas confían plenamente en todos sus trabajadores? read more…

LIBRO “PELÍCULAS, BUENOS CONSEJOS Y CÓMO ENCONTRÉ TRABAJO”

Jan 21 12
by Juan Martinez de Salinas

 

Hace unas semanas que llego a mis manos el libro “Películas, buenos consejos y cómo encontré trabajo”, escrito por María Luisa Moreno Cobián, autora del blog zumodeempleo y por José Ramón Villaverde García emprendedor de la consultora de recursos humanos Izahara.

 
El libro cuenta con dos prólogos de altura y nivel, por un lado, Andrés Pérez Ortega, autor del blog marca propia e impulsor y desarrollador de la marca personal en España. Por otro, el prologo de la actual Ministra de Empleo y Seguridad Social Dª Fátima Báñez García.

 
He de comentar que el libro, ya desde el comienzo, me generó muchas expectativas. Comencé a leerlo un sábado y desde el comienzo me enganchó de tal manera que ese mismo fin de semana lo acabé sin darme cuenta.

 
A José Ramón lo conozco personalmente y es un placer conversar con él sobre todo lo relacionado con los recursos humanos porque es un gran conocedor del área. A María Luisa aun no la he podido desvirtualizar pero será en breve, aunque siempre le he tenido una tremenda admiración por la forma de plasmar sus ideas. Además tenemos muchas cosas en común.

 
El libro cuenta la historia de Ana, que está en búsqueda de trabajo tras quedarse sin él; en resumen, cuenta la historia de muchas personas que se encuentran o podrían encontrarse en la actualidad en España. Ana podemos ser todos. Va relatando experiencias vitales que las relaciona con películas de cine que le han gustado siempre.

 
Por supuesto, este libro no da formulas mágicas para encontrar trabajo porque por desgracia para todos no existen. Eso sí, plantea la búsqueda de empleo desde otra perspectiva con ejemplos claros sobre cuál es el camino. También refuerza la idea de que la búsqueda de trabajo ha cambiado radicalmente y que cada vez se requiere mayor personalización para dejar nuestra esencia en cada paso. Debemos aprender a saber destacar que nos diferencie y podamos plasmarlo de forma clara y concisa. Las personas debemos demostrar qué capacidades tenemos y qué logros y dificultades hemos vivido en cada experiencia laboral.

 
Está plasmado de una forma positiva y realista porque, para empezar, los propios autores han vivido en primera persona en alguna ocasión el ser despedidos y tener que empezar de nuevo. Personalmente, cuando me tocó una situación parecida, podría decir que se ajusta a lo que el libro viene a contar y creo que el proceso que va desarrollando para reinventarnos, es correcto.

 
Deja claro que debemos ser nosotros mismos los que encontremos soluciones a nuestros problemas. De la misma forma, nos plasma que con trabajo, esfuerzo, constancia y dedicación podemos conseguir lo que nos propongamos siempre que tengamos claros nuestros objetivos y hagamos la correcta planificación.

 
Este libro hace reflexionar sobre el camino que estáis llevando en vuestra propia búsqueda de empleo y de qué forma podéis reorientarla para conseguir mejores resultados.

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¿CÓMO PODEMOS ERRADICAR ESTE TIPO DE COMPORTAMIENTOS?

Jan 19 12
by Juan Martinez de Salinas

Hoy voy a hablar de los compañeros de trabajo. Difícil tema, pero a la vez, interesante. Creo que puede hacer recapacitar a alguno.


Para comenzar, empezaremos con una afirmación, como en matemáticas: debemos asumir que la perfección no existe. Por rotundo que pueda parecer, es cierto que nadie, como compañero de trabajo, es perfecto. Hay que tenerlo claro, dar el paso de asumir nuestros errores, no tener inconveniente en reconocerlo y pedir disculpas a las personas que hayamos podido molestar o importunar. Esto es muy fácil decirlo y más complicado hacerlo en realidad.

 
Para empezar cuesta menos ser buen compañero de trabajo que ir en plan oscuro, perverso y con ganas de fastidiar al prójimo, sin embargo, algunas personas no pueden evitarlo. Forma parte de su naturaleza o simplemente, están defraudados con experiencias negativas anteriores.

 
Como sé que os gustan las clasificaciones que suelo hacer, hoy voy a otra lista, que intentará distinguir a este tipo de compañeros que hacen que el trabajo adquiera tintes de culebrón e intriga por los dimes y dirites que son capaces de generar. Como siempre, me concentro en algunos claros, pero seguro que podéis aportar alguno más.

 

El “Antiprotocolario”

 
Se trata de personas maleducadas, es decir, que no va con ellos tener modales protocolarios. Llegan por las mañanas a su puesto, no interactúan con sus compañeros con un simple “buenos días”. ¿Vergüenza? ¿Quizás les darían ganas de desearnos que tengamos el peor día de la semana? Mejor, se callan. Si les ayudas a algo ya pueden estar esperando un agradecimiento sentado porque según ellos, es tu obligación. De la misma forma, estas personas, si les pedimos ayuda todo serán malas palabras, excusas y a los sumo indiferencia y veras como van pasando los días y lo que le habéis pedido seguirá sin estar. Es más, puede ser que lo haga pero a su manera, es decir, que no tenga nada que ver con lo que se precisáis vosotros. Ante esto, puede ser que os diga que simplemente dijisteis que se hiciese, sin importar el cómo o el resultado. Obviamente, este tipo de personas incomodan y amedrentan. Normalmente otros compañeros llegan a temerles y los dejan por imposibles. Lo mejor es plantarles cara y hacerles ver que eso no les lleva a ningún sitio y que la final no les quede más remedio que asumir sus errores. Lo complicado es conseguir esto.

El “Monologuista”

 
Son aquellos a los que les da igual lo que les digas porque ellos van “a su bola” y solo se ven y escuchan a sí mismos. Tener una reunión con ellos supone no poder meter baza y aunque les hables ellos siguen con su tema y su punto de vista, aunque sea incorrecto o imposibles de acometer. En todo caso cuando consigues que te escuchen o mejor dicho consigues hablar porque descansa, te contestará hablando de él, de sus problemas, de sus necesidades o de lo que sea siempre y cuando tenga que ver con ellos.

 

El “Bob Esponja”

 
Asumen el rol de confidente y de mejor amigo de todos los compañeros posibles y sus frases favoritas son “Puedes confiar en mi” y “Descuida que esto que me cuentas no saldrá de mi.” Absorben como si de una esponja se tratase, toda la información que pueden. Estas personas son incapaces de guardar un secreto y se alimentan de la información y la van contando a quien más le interesa. A las primeras de cambio te dirán que no lo pueden contar y sin insistir te dirán que solamente te lo cuentan a ti y puede ser que ya sea la última persona en enterarte de la oficina. Una vez que se les tiene calados se les debe contar aquello de lo que quieras que se enteren todos. La conversación más recomendable con ellos es el tiempo. Tienen una habilidad especial para estar con la oreja puesta hasta en los sitios más inesperados, así que cuidado con ellos.

El “Ojo por ojo, diente por diente”

 
No podemos olvidarnos de los compañeros rencorosos que no olvidan ni perdona nada y llevan una libreta mental con todo lo que (supuestamente) les hicisteis. Siempre tienen reproches y malas caras para los demás. Eso sí, ellos nunca hacen nada mal aunque curiosamente siempre están involucrados en todos los malentendidos. Estas personas primero hablan o gritan y luego piensan. Independientemente de que les podáis pedir disculpas eso no es suficiente y quizás si existiese el castigo corporal podría ser que en su cara se atisbase una leve sonrisa.

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¿CREÉIS QUE LOS TRABAJOS PARA TODA LA VIDA TIENEN SUS DÍAS CONTADOS?

Jan 16 12
by Juan Martinez de Salinas

Desde hace tiempo, se está produciendo un cambio respecto al paradigma del mercado laboral, los puestos de trabajo y su estabilidad. Con cierta lógica, las necesidades y, por ende, la oferta y la demanda de mano de obra va evolucionado y permanece en constante cambio. Sin embargo, parece que las personas no nos enteramos o quizás no queremos enterarnos por ser la opción más cómoda.

 
Muchas veces queremos lo que vivimos a nuestro alrededor (lo que han hecho nuestros padres, familiares…) debido a que anteriores generaciones nos han transmitido esa estabilidad laboral que muchos ansiamos, es decir, la permanencia hasta la jubilación en el mismo puesto de trabajo y empresa.

 
Sin embargo, con la crisis y la recesión global en la que aun nos encontramos, nos hemos dado cuenta de golpe de que la estabilidad es efímera porque de un día para otro puede esfumarse y si no que se lo pregunten a aquellas personas que estaban indefinidas en sus empresas y para nada esperaban ese desenlace antes de que comenzase esto. Las empresas están para ganar dinero y por mucho que tengan en estima a sus personas, lo primero es su supervivencia y en caso de tener que ahorrar costes, recortan de recursos humanos y materiales que ellos consideran que les puede permitir permanecer a flote. Obviamente esta es la teoría y lo ideal, sin embargo, la realidad nos ha demostrado que algunas empresas, sin justificación alguna, han aprovechado para adelgazar sus plantillas sin razón objetiva.

 
Muchas personas que se han quedado sin trabajo han salido de nuevo al mercado laboral en búsqueda de ese trabajo estable. Y no buscarán ni aceptarán algo temporal. Y a mí siempre me viene a la cabeza plantear a estas personas la siguiente pregunta: ¿qué entienden ellos por un trabajo estable? Porque la estabilidad tiene muchas perspectivas, definiciones y caras. Porque podemos tener un trabajo estable en el tiempo que en realidad nos está desestabilizando emocionalmente e interiormente y nos deje estancados en un punto sin retorno.

 
Las personas debemos vernos como un activo importante dentro del mercado laboral en el que prestamos servicios, aportamos valor, podemos ayudar a dar otro enfoque a un proyecto corporativo, poseemos determinadas competencias que son muy valoradas por determinadas compañías, tenemos unos conocimientos profundos sobre un área, etc. Es decir, tenemos que averiguar qué nos diferencia y nos hace empleables en cada momento para las empresas que buscan personal.

 
Esto conlleva un cambio de mentalidad, es decir, nos obliga a bajar del estado mental de comodidad en el que aun vive mucha gente que se piensa que con los conocimientos que adquirió hace tiempo puede seguir sobreviviendo porque ellos pasan de seguir aprendiendo nuevas cosas, adquiriendo competencias nuevas imprescindibles y de estar al día en herramientas punteras que son precisas para el tipo de perfil que ellos ocupan. El vivir de las rentas se está empezando a acabar. Cada vez más, nos va a tener que tocar demostrar, una vez tras otra, nuestra valía, versatilidad y capacidad de adaptación para diversos tipos de proyectos. Aquellas personas que mejor sepan adaptarse y que están comenzando a entender las reglas del juego serán los que seguirán sobreviviendo día a día. Esto hace que, en más de una ocasión, uno tenga que comenzar proyectos que no sabe muy bien donde le puede llevar y asumir cierto riesgo porque en la vida no podemos asegurar nada. read more…